Cómo profesionalizar tu dominio del Poker
El poker es probablemente el juego de cartas más profundo que jamás se haya inventado: aprender sus reglas básicas es muy fácil, pero dominar la estrategia puede llevarnos años de esfuerzo constante. No debemos sentirnos asustados ante este hecho. En unas pocas partidas de práctica podremos estar ganando manos y divirtiéndonos con la emoción y sobrecogimiento que caracterizan a este juego, pero si queremos ser eficientes a largo plazo, debemos comprender más a fondo el propósito del juego y observar cómo construyen su estrategia los grandes jugadores de poker.
Es posible que antes de lanzarte de cabeza al mundo de los casinos online, desees probar suerte en diferentes juegos de casino de forma gratuita, para así aprender su funcionamiento sin gastar un solo euro. Si quieres jugar a las tragamonedas gratis sin descargar, te recomendamos buscar ciertas aplicaciones para móvil que te permitirán jugar durante horas junto a personas de todas las partes del mundo con dinero ficticio.
Y es que el poker es un deporte que mueve cifras millonarias, y por eso los jugadores profesionales optan a grandes premios en torneos internacionales con los que los ciudadanos de a pie tan sólo podemos soñar. Quizá tengas el deseo de ponerte a prueba y comprobar si tienes el talento suficiente como para llegar tan lejos en el mundo del poker: aplicar las técnicas de los jugadores más prestigiosos puede ser, sin duda, un paso imprescindible para acercarse a un dominio profesional de tus habilidades. Y si ya aplicabas algunas de estas medidas de forma habitual y por puro sentido común, quizá cuentes con el talento ideal para jugar al poker de forma algo más profesional. Un jugador experto, en definitiva, es siempre identificable por unas características básicas:

Juega pocas manos y lanza pocos faroles
Los jugadores novatos farolean constantemente porque sienten la necesidad de jugar cada mano, aunque sus cartas sean nefastas. Sin embargo, los jugadores profesionales de poker recurren a la mentira en situaciones muy definidas. Es posible que un profesional farolee cuando ha ido a una mano con buenas expectativas debido a sus cartas iniciales, pero que se ha ido desinflando poco a poco según se han ido revelando cartas sobre la mesa. En esta situación, es posible que el jugador opte por ir a las apuestas o lanzar una apuesta sorpresa que retire al resto de jugadores de la mesa con el objetivo de no perder sus apuestas iniciales. En otras ocasiones, el jugador intentará lanzar pequeños faroles de bajo riesgo y recompensa baja o media.
Si vienes de un trasfondo de juegos más simples, deberás aprender a mentir para triunfar en el poker, al contrario que en juegos más mecánicos como las tragamonedas. Fallar un farol con un bote alto puede tener terribles consecuencias para el desarrollo de nuestra partida, y puede contribuir a clasificarnos como un jugador poco fiable y con tendencia a la aleatoriedad. En el river, es decir, en la fase final de la mano, retirarse puede parecer una posibilidad complicada debido a lo lejos que probablemente hemos llegado con nuestras apuestas. Sin embargo, es preferible perder todas las apuestas realizadas hasta el momento qué jugársela con una mano mediocre, como si el poker se tratase de lanzar una moneda al aire. Siempre es preferible retirarse cuando no lo vemos claro.



No deja que el aburrimiento guíe sus acciones
Es posible que no estés retirándote de aquellas manos que no merecen la pena por el simple hecho de que te aburres viendo a los demás jugar. Es comprensible, pero debes saber que los jugadores profesionales de poker tienden, en su mayoría, a jugar tan sólo aquellas manos dónde verdaderamente ven la oportunidad de hacer algo grande. Seguramente juegas al poker para divertirte, pero no hay nada más divertido que ver nuestro bankroll crecer a largo plazo.
Debemos entrenarnos para retirarnos justo en el momento en que veamos que nuestra mano no es lo suficientemente buena como para llegar lejos en la partida. Al igual que a todos nos gusta irnos de las tragamonedas con un balance positivo, en el poker no debemos avanzar en una mano cuando todas las posibilidades están en nuestra contra. No importa en qué fase sea. Idealmente, sabremos si debemos retirarnos tan pronto como las cartas estén en nuestro poder. Cuando un jugador profesional obtiene cartas diferentes de baja numeración, o incluso parejas mediocres, la retirada es casi segura.

Apuesta con agresividad e identifica a los débiles
Al igual que debemos tender a abandonar malas manos lo antes posible, debemos ir con fuerza en aquellas en las que creemos contar con una buena combinación. Si apostamos de forma tímida en todas nuestras acciones, tan sólo estaremos transmitiendo una imagen débil al resto de jugadores, que asumirán que tenemos miedo a la derrota. Los buenos jugadores de poker saben baremar entre la calidad de su mano y la facilidad con la que el resto de jugadores de la mesa pueden subir o retirarse en base a nuestras apuestas.
Y es que quizá estemos acostumbrados a lanzar faroles esperando que todos se retiren, pero lo cierto es que, cuando contamos con una gran mano, lo que nos interesa es mantener a todos los jugadores dentro del juego para que se mantengan continuamente apostando y hagan crecer el bote. En definitiva, debemos aspirar al máximo bote posible sin provocar ninguna retirada. Si apostamos al tipo más alto de apuesta que la resistencia psicológica de la mesa nos permite, estaremos sacando el máximo beneficio de nuestra mano: esa es la definición básica de una gran jugada de poker.

Sabe gestionar su bankroll con eficiencia
Como ya sabemos, el bankroll es la cantidad de dinero determinada con la que contamos para jugar al poker. Este concepto también se amplía a las tragamonedas y al resto de juegos de casino. Si asumimos que este bankroll es el dinero total que podemos permitirnos ingresar en nuestro casino online, es ideal que destinemos entre un 10 y un 15% a cada torneo o partida de poker determinada como máximo. De esta manera, nos aseguramos que las posibles pérdidas que obtengamos durante la partida no se coman la mayor parte de nuestros ingresos, pero optando también a una jugosa recompensa en el caso de hacernos con la victoria. Nunca debemos entrar en una partida en la que existe la posibilidad de que perdamos más de lo que podemos permitirnos: antes que las buenas rachas o el ego, debe predominar el raciocinio.
Sin embargo, también es posible que seamos más propensos a errores tontos en nuestros primeros pasos en el poker online. Todo el mundo falla en sus primeras ocasiones: pregunta a cualquier jugador experto de tragamonedas, o a cualquier profesional del blackjack. Quizá porque queremos experimentar en nuevos modos de partida, cambiar de estrategia o por simple desconocimiento de las manos, las pérdidas pueden ser mucho mayores en nuestros pasos iniciales. La gestión personal del bankroll es básica si queremos mantenernos como jugadores de poker a largo plazo, pero también podemos aprovechar las ofertas iniciales de nuestro casino online para reducir las pérdidas que nos suponen estos errores. Por ejemplo, con un Bet365 bono, podremos optar a doblar la cantidad que hemos introducido en nuestro primer ingreso, contando con dinero gratuito en nuestra cuenta por el simple hecho de registrarnos en la página oficial de Bet365. Si nos acogemos a un Bet365 bono del 100% hasta 100 euros e ingresamos 80 euros tras registrarnos en la página oficial de Bet365, obtendremos 80 euros adicionales para gastar como queramos en las diferentes salas de poker que este fiable casino online pone a nuestra disposición. Esto da lugar a que podamos poner a prueba diferentes estrategias y formas de juego con las que antes no nos atreveríamos a experimentar.

Resulta difícil predecir lo que hará a continuación
De la misma forma que hemos enumerado unas pautas básicas de actuación ante la calidad de nuestras manos, también es cierto que no podemos actuar en cada mano bajo la misma hoja de ruta. Los jugadores profesionales siempre estarán ahí preparados para observar las acciones de sus rivales: los patrones de actuación, el modo en que se apuesta, la frecuencia de faroles o la actitud personal tan sólo son algunos de los factores que debemos acostumbrarnos a identificar en cada uno de los jugadores que se enfrentan a nosotros.
Por tanto, no nos conviene seguir siempre el mismo plan. Debemos cambiar de forma periódica para evitar que el resto de jugadores sean capaces de saber lo que haremos a continuación sin que la acción siquiera pase a nuestras manos. De la misma manera, si somos capaces de seguir una estrategia concreta, pero añadimos un factor sorpresa de vez en cuando, nuestro respeto en la mesa aumentará y nadie será capaz de clasificarnos de una manera determinada. Es cierto que existen multitud de actitudes: tight, agresivo, loose, maniac... lo cierto es que, cuando hablamos de los mejores jugadores del mundo, resulta difícil clasificarles de una manera concreta. Son jugadores carismáticos, decididos y con gran confianza en sí mismos, pero también imprevisibles.



Son cultos y se mantienen en constante aprendizaje
Si queremos alcanzar un dominio profesional del poker, es necesario que dediquemos algunas horas de nuestra semana a culturizarnos sobre el juego. Leer libros sobre poker puede ser un buen método, aunque también debemos prestar atención a las diferentes webs sobre el mundo del poker que nos detallan estrategias para manos concretas o nos ofrecen cálculos de probabilidad en base a las manos con las que contamos. Observar partidas de torneos internacionales con grandes jugadores es también una forma de copiar y aplicar los hábitos de los buenos jugadores de poker, y así obtener una comprensión más amplia de la variedad de resultados que pueden darse en una sola mano.
El poker conlleva años de lectura y juego. Es preferible jugar un par de horas varios días a la semana, que jugar durante diez con amigos una vez al mes. Si nos mantenemos constantemente atentos a la dinámica del juego y apostamos con cabeza para mantener siempre un bankroll decente, nuestro dominio del juego se multiplicará exponencialmente con el paso del tiempo. Si, sin embargo, mantenemos semanas de juego constante para luego abandonar durante meses por una mala racha, nuestros conocimientos sobre el juego se verán mermados cada vez que volvamos a poner nuestras fichas sobre la mesa.